miércoles, 9 de noviembre de 2011

ESTILOS DE PADRES

Apreciados padres:

Debido al interés que suscitó la clasificación de los estilos de padres, atendiendo al control que ejercían sobre sus hijos y al manejo del afecto como premio/castigo, os dejo en esta entrada algo de contenido al respecto, que me pedísteis.

Padres Permisivos (Control bajo / Afceto alto)
Como se aprecia, se trata de controlar poco (no exigir el cumplimiento de las normas, no seguir sus ejecuciones ni resultados, no comunicarle lo que se le pide en las situaciones concretas ni las consecuencias que tendría, negligencia, dejar hacer sin criterio...) y a la vez mostrar estimulos muy reforzantes de forma gratuita sin merecerlo (atención, regalos materiales, chucherías, darle un lugar central sin motivo o porque el niño lo exige...). En definitiva, premiar por nada.

Efecto de los padres permisivos: hijos tiranos (síndrome del emperador), caprichosos, no toleran la frustración, por lo que exigen más allá del máximo a los demás y nada a sí mismos. Intentan llamar la atención como sea, son desorganizados y pasan por hiperactivos, manipuladores, usan la mentira y la pena como herramientas para coaccionar y chantajear, y lo seguirán haciendo de adultos. Exigen premios porque sí.

Padres Autoritarios (Control alto / Afectividad baja)
Únicamente controlan y mucho. No premian los logros de los niños con atención; suelen ignorar estos éxitos e incluso a veces los corrigen demasiado en vez de animar paso a paso los avances.

Efecto de los padres autoritarios: hijos inseguros, porque entienden que la figura de autoridad es la que ejecuta de forma óptima y no uno mismo evidenciando un contraste enorme; y agresivos por los picos de rebeldía y frustración que sienten en ocasiones.

Padres democráticos (Control alto / Afecto alto)
* Dejan muy claro cuales son las normas, lo que se espera que el niño haga y no haga.
* Explican las razones de lo que se exige (previamente a exigirlo) y no lo repiten hasta la saciedad.
* Una vez comuicados los límites, saben muy bien qué van a premiar, qué van a ignorar, y qué van a castigar.
* Son consecuentes con lo que han dicho (si es si, no es no).
* Cuando el niño avanza, le refuerzan con premios que son mayoritariamente afectivos (atención, ánimo, caricias...) y algunas veces materiales.
* Ante las desobediencias y rabietas aplican la modificación de conducta que aprendimos (extinción, silla de pensar, tiempo fuera... sin negociar).
* Hacen participar al niño en las dinámicas familiares, piden su opinión y la escuchan (voz pero sin voto).
* Hacen preguntas abiertas a los niños para ayudarles a que razonen y verbalicen sobre las cosas con nosotros. Estimulan su curiosidad y responden a sus preguntas (siempre que estas preguntas no las haga como herramienta para desviar o negociar una consecuencia que le ponemos).
* No los sobreprotegen; dejan que vean las consecuencias de sus actos, aunque previamente les advierten de esas consecuencias. Tras el error y su efecto, elaboran con el niño la manera de corregirlo para que lo hagan solos, y poder premiarlos debidamente con afecto.

Efectos de los padres democráticos: hijos con alta autoestima y seguridad, se ven capaces de actuar, ven los errores como oportunidades para corregir y mejorar en vez de como una frustración. En definitiva, hombres y mujeres, capaces y felices.

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